BIENVENIDOS AMIGOS !!!



En esta pagina podéis ver a un grupo de compañeros cordados en una misma ascensión y que no es otra que aventurarse en lo que más les apasionan: LAS MONTAÑAS; senderismo, alpinismo, espeleología, barrancos …son una muestra de las actividades realizadas por el EQUIPO A media horita durante todo el año.



Mario, Miguel Ángel, Javi, Fran, Manolo, José Luis y Sergio Eusebio son el grueso de este Equipo, pero no son los únicos, en numerosas ocasiones hay amigos que se deciden en dar un pasito al frente y nos acompañan en nuestras aventuras, vosotros podéis ser uno de ellos, animo y nos vemos en la cumbre…



Como no sabían que era imposible, lo hicieron.







Anónimo.

martes, 26 de febrero de 2013

Un sueño, un reto. Mulhacén.


Corría los años 90 y un grupo de amigos se afanaban todos los fin de semanas, en como se decía en aquel entonces “partir la pana” por la Costa del Sol. Aquel grupeto tenían los motes más inverosímiles como; Cherokee, Shumaker, Legia, Miguelon, kike, Canio, el Callaito, el Carpintero…todos ellos y muchos más, recorrían todos las localidades y garitos donde garantizaran lo mínimo que se pedía por aquel entonces, que era, que te elaborasen el chupito a base de ginebra-tequila-vodka y que el sitio estuviese repleta de “zagalas”, cosa que en mi opinión me daba igual, porque con dos chupitos de esos y dos Gin-lemon y aunque en aquel entonces tenía pelo en la cabeza, no se te arrimaba ni la más fea del pueblo.

Coches como Cherokee 1 (Ford fiesta), Cherokee 2 (Seat Ibiza) y Cherokee 3 (Renault 9) y un Toledo tuneado, fueron testigos de nuestras correrías. Que buenos tiempos aquellos, en los que con mil pesetas tenías para echar el fin de semana.

 

De aquellos personajes de mi adolescencia, unos desaparecieron como mi gusto ahora por la ginebra, pero otros en cambio, han quedado como buenos amigos y a pesar de que la lejanía y los derroteros de la vida, cada uno ha tirado por un lado, seguimos teniendo contacto. Uno de ellos es mi amigo Jesús, los que lo conocemos sabemos cómo es, para los que no, un ejemplo; una vez reposto su moto y se marchó olivándose en la gasolinera a la novia de turno. ¿Por qué os cuento esto?, más adelante lo sabréis. A pesar de ese detallito de despistado o despreocupado mejor, Jesús es un tío entrañable y amigo de sus amigos, De un tiempo acá, tenemos otra cosa más en común. La montaña.
Hay una frase de mi amigo que la recordo siempre y es que un día de esos chungos, que le toca de vez en cuando, me dice no saber, cómo hay gente sana que no hace deporte.  
Jesús. entrando en la meta de los 101km

Pese a sus altibajos y su impedimento para realizar algunas actividades físicas, Jesús, en los últimos años ha realizado el camino de Santiago y ha finalizado una de las pruebas más míticas de la ultra distancia, los 101 Km de la Legión, en menos de 24 horas. Después de este último logro, salió muy reforzado y se dio (y me di) cuenta que el poder de la mente lo puede todo. Se puso en busca de un nuevo reto y tras realizar la vera de la Estrella ya lo encontró. Delante suya se encontraba una montaña, que por su cara norte parece inexpugnable, el nuevo reto era nada más y nada menos que ascender el techo de la península ibérica .El Mulhacén le esperaba.
              En la parte central, Mulhacén

Es por ello, que sabiendo mi experiencia en esta cumbre y en Sierra Nevada en general, me pide que si no me importaría acompañarle a esta nuevo reto. Comentándole que será un placer y que cuando el pudiese, me llamase.

Y llego ese día. La semana pasada recibo una llamada de Jesús, comentándome que estaba libre y que si había ocasión de subir, junto a otro amigo nuestro, Kike, amigo también de aquellos tiempos y que siempre que le pides algún favor, ten por seguro que está ahí para ayudarte. El día elegido para la ascensión seria el viernes 15, ya que consultado la meteorología, era la que te aseguraba una ventana de buen tiempo. 
                  Kike

 En esta ocasión tuve la suerte de contar con otros dos buenos amigos y compañeros de cordada del Equipo A media horita, que eran Mario y Javi, por lo que la ascensión invernal al Mulhacén, estaba más que asegurada con estas dos máquinas.


                       Javi
                               Mario

Tras recoger a Kike  y a Jesús en Mijas, los cinco, pusimos rumbo al pueblecito alpujarreño de Capileira. En pocas horas y tras “charletas” de poca trascendencia para salvar el mundo, entre las cuales, Jesús comentaba las ultimas rutas hechas con nuestro amigo GERARDO, al cual, le fuera gustado acompañarnos en esta nueva ruta, llegamos al área recreativa del Portillo, a unos 2.150 metros de altitud. Eran las nueve de la mañana, una hora de retraso según lo previsto.





Este sería el punto de partida, ya que es la menos técnica al Mulhacén  y con menor desnivel acumulado.

La ruta no empezó nada bien para mí. Como sabéis, soy el que siempre con cámara en mano, graba todas nuestras aventuras, pero ese día, cuando eche a poner a rodar la cámara de video inesperadamente había muerto. Son muchas batallas las que lleva encima y murió donde más quería, en la montaña, no en un convite de boda. Por lo que tuve que tirar de cámara de fotos. Suerte en esta ocasión, también teníamos otro técnico de cámara y montajes de video, Jesús estrenaría su cámara, en alta montaña.

La ruta inicial no era nada fácil, ya que para empezar y tras atravesar un pequeño bosque de pinos, salimos a un empinado cortafuegos, el cual, nos hizo sudar de lo lindo, despojándonos de la ropa de abrigo a pesar de estar a unos nueve grados.

            Javi y el Cortafuegos

En aquella subida, miro para atrás y veo a Kike muy abajo y a un ritmo muy lento y es cuando me doy cuenta en ese mismo momento, que la primera baja del grupo estaba a punto de caer. No estaba equivocado, no habíamos ascendido ni veinte minutos, cuando Kike me pide las llaves del coche, que se vuelve, no quiere ser un impedimento para el resto del grupo y más cuando era consciente, de la ilusión que tenía su otro amigo, en subir aquella cumbre.


Yo le insto a que abandone esa idea y que se diese la oportunidad de seguir acompañándonos, que al finalizar el cortafuego, no habría más desnivel hasta el refugio del Poqueira, donde si quería, podía esperarnos, a la espera de que el resto subiéramos al Mulhacén. Que no pasaba nada. No todos los días te levantas y te encuentras en condiciones de afrontar una cumbre de tres mil metros, en tan poco tiempo.

Efectivamente, tras dejar a atrás el cortafuego, seguimos un sendero a través de un bosque de pinos, la cual, estaba cubierta de nieve, con unas primeras vistas de los tres miles a nuestra izquierda. Estas vistas y la facilidad del camino sin subidas, a Kike le anima y se viene arriba.















         Este no sé quien es




          Jesús respirando libertad

Pero solo sería un espejismo. Para no perder mucha cota, decidimos subir otro poco para coger altura y enfilarnos para la loma del Mulhacén. Kike retoma el bajón ya que la subida aparte de ser pronuncia, la nieve era traicionera y de vez en cuando, perdías el equilibrio hundiéndote hasta la cintura.
 



Mario y Javi iban abriendo huella, Jesús, un poco más retrasado, haciendo fotos y videos y yo, haciendo la goma entre estos y Kike.

    ¿Quien dice que no paramos para comer...???






Eran las doce y media y a la altura del Alto del Chorrillo, me detengo y miro hacia abajo y veo a Kike muy, muy atrás y sentado. Sin pensármelo salgo a correr dirección hacia Mario y Javi, que estaban más adelantados y les digo que se detengan. Les cometo que Kike no podía seguir nuestro ritmo y que me quedaba con él, comentándole  que si podían acompañar a Jesús en intentar hacer cumbre. Comentándome de  que sí, que lo intentarían. Rápidamente le doy un curso acelerado de cómo utilizar el piolet, ya que en caso de caída, lo único que le podía salvar de una fuerte caída o algo peor, era esa herramienta.




Me despido de los tres y me voy en busca de Kike. Ya junto a él nos desplazaríamos al refugio del Poqueira, 2.300 metros, donde Mario, me emplazo para vernos para almorzar.


  Mario, Javi y Jesús alejandose en busca del Mulhacén


         Suerte amigos!!!

   Kike y yo bajariamos al refugio, ¿Lo veis?

Tras llegar al refugio, Kike y yo ya teníamos en los pies los zancos rosas y una Alhambra fresquita en la mano. La chimenea estaba encendida y la estancia estaba impregnándose del olor de los fogones de la cocina.

          Refugio el Poqueira

Después de relajarnos, empecé a controlar el tiempo y las horas iban trascurriendo muy deprisa y no teníamos noticias de nuestros amigos. En verdad, cuando me despedí de ellos, pensaba que tendrían que subir a buen ritmo para hacer cumbre y bajar cagando leches, si queríamos estar a buena hora de regreso, sin que nos pillara la noche.


Cada vez que llegaban un grupo de montañeros al refugio, les preguntaba  en qué estado se encontraba la nieve en la zona alta, pregunta un poco estúpida, cuando hasta la misma entrada al edificio venían con los crampones puestos, oyendo ese característico chichar de las cuchillas al pisar tierra firme. La zona estaba helada. Cosa que me alarmo y me maldije más de una vez, cuando deje a Mario y a Javi, la responsabilidad de subir a Jesús, responsabilidad la cual pensaba, recaía en solo en mí.

Las personas ajenas a la alta montaña, quizás vea una pala de nieve una diversión, pero el que sabe lo guarda esa inocente blancura, cuando una pendiente de esa inofensiva nieve, se transforma en hielo, un resbalón te haría deslizarte a tal velocidad, que como no estés rápido en clavar el piolet, la caída es imposible frenarla, pudiendo golpearte con rocas que sobresalgan o despeñarte por un patio de cientos de metros.

 Me cago mil y una vez!!!. A todo esto, Kike soporta el chaparrón de mi mal humor y mi preocupación. (Desde aquí te pido disculpas). Es por ello que quizás con buena intención o por no aguantar mi mal humor, intenta salir del refugio y encaminarse hacia el coche para ir ganando tiempo en la vuelta. Pero a mi es lo de menos me preocupaba, mi preocupación esta allá arriba, tras tres horas sin tener noticias de estos. Para colmo, las nubes que tenían previsto entrar por la tarde-noche, estaban empezando entrar por la zona del Veleta, lo que faltaba!!! A los últimos montañeros en llegar, les pregunto a qué hora hicieron cumbre, y les cometo si habían visto subir a alguien por la loma del Mulhacen, dándome una alegría, cuando uno de ellos, me contesta de que había visto un grupo  de tres, acercándose a la cumbre desde esa dirección. Tenían que ser ellos, que alegría!!! Por lo menos harían cumbre.

Pero a pesar de esta noticia, no dejo de preocuparme y las horas pasaban sin ver a estos acercarse al refugio.

Serian cerca de las cuatro de la tarde, cunado por una pala de nieve por detrás del Poqueiara, veo bajar a Mario a todo trapo, pero a los otros dos no. Qué coño habrá pasado!!!

Kike y yo soltamos los zancos rosas y nos calzamos las botas y nos juntamos con Mario. Mi pregunta fue rápida ¿Habéis hecho cumbre? Mario me mira con esa cara muy característica en él, en la cual no hace falta que te diga nada más. Medio sonriendo y apartándote la mirada, eso solo significaba de que no, pero lo peor, es que intuía que algo más había pasado. Efectivamente Mario nos cometa que no había hecho cumbre y que Jesús lo habían perdido inexplicablemente por un tiempo de una hora. Angustiándose estos y pensando que se había despeñado por una de las laderas de la loma. Mario como siempre lo cuenta escuetamente y se lo toma como algo anecdótico, una más de tantas y tantas de nuestras aventuras .Es por ello, que le pido disculpas por enmarronarles en un tema en la que la seguridad de Kike y Jesús me correspondía. Volviendo a sonreír este, comentando que le siguiéramos, que Javi y Gerardo nos esperaban arriba, GERARDO….????


Pero es cuando me uno a Javi y antes de pedirle disculpa por el marrón, Javi todavía con los nervios de punta y con una cara de rebote, raro vérsela en él. Me conto con más detalle lo ocurrido y que a continuación os relato:

Tras despedirnos, cuando Kike y yo nos íbamos al Refugio, Mario siguió adelante abriendo huella, pero con buen criterio y viendo que era totalmente inviable por el tiempo hacer cumbre, opto por no castigar más a Jesús y no seguir cogiendo cota y opto por encaminarse por el carril del Refugio de la Caldera y según como estuviese el paso de los Franceses, llegar a este.

Pero cual fue la sorpresa, que cuando decide parar un rato para agruparse con el resto, ve a Javi y le pregunta por mi amigo, este le contesta de que viene detrás, pero al volver la vista  estos no lo ven, esperan unos segundos, pero siguen sin verlo, rápidamente retroceden sus pasos pero nada, Jesús se lo había tragado la tierra. Increíble!!! Decía Javi, pero si venía detrás mía!!!.


 Angustiados y pensando en lo peor, deciden separase y buscarlo por separado, pero sin perderse de vista uno del otro, Javi opto por la opción de coger cota y subir por la loma del Mulhacén, gritando ambos su nombre sin resultado alguno.

Ya temían lo peor y el marrón era bastante gordo, había trascurrido una hora desde la última vez que le vieron y no había ni rastro de él. Son en estos momentos en que la boca se te seca, empiezas a escuchar el corazón a todo meter y empiezas a imaginarte cosas chungas y la adrenalina se te sube por las nubes. Tras esta angustiosa hora, Javi ve en la base del Mulhacén II a Jesús y empieza a gritarle y hacerle gestos, pero este no se movía, Javi acelera el paso, pero al acercarse comprueba que era una roca. La angustia era total, pero es cuando Javi a esta altura, mira hacia el sur, dirección Siete Lagunas y esta vez sin ningún tipo de dudas ve a mi amigo. Javi sin ya apenas voz, empieza a gritar el nombre de mi amigo y cuál es la sorpresa de Javi que tras conseguir detener la marcha de mi colega, este hace caso omiso a este y emprende la marcha alejándose de Javi. Javi no se lo podía creer, pero si no hay dudas de que es el, el amigo de Sergio, ¿A dónde coño va?, joder!!! Javi sin dejar de perseguirle sigue gritando su nombre, pero Jesús como si no fuera con él. Javi mientras me contaba esto se volvía e encender como una bombilla (he de reconocer que lo tendría que haberlo paso fatal, muy pocas veces lo he visto tan enfadado, parecía que le iba a reventar los rizos) Tras recortarle distancia, se encara con mi amigo y le pregunta que si está bien, que  si le ocurre algo (pensaba este que se había golpeado la cabeza y estaba desorientado) no era normal su actitud, Pero lo que le remato y lo descoloco totalmente a Javi es cuando Jesús mira fijamente a Javi y le contesta preguntándole que quien era. Javi no se lo podía creer!!! Pues Javi joder!!! No me estabas escuchando gritar tu nombre!!!. Respuesta de mi amigo a Javi: Es que yo no me llamo Gerardo…No me quiero ni imaginar la cara que se le pondría a mi amigo y compañero Javi, tendría que ser un poema. Yo creo que los ojos  de Javi, no se les salieron de su órbita, porque las lentes de sus gafas, se lo impidieron. Mario y Javi en el trayecto de ida en el coche, Jesús había nombrado tanto a Gerardo que pensaba que este se llamaba así.
 
 
Kike se recupero pronto y bajo a buen ritmo. 
 
              Yo ya respiraba tranquilo, al vernos todos juntos.
 
Una vez reunidos todos, ya solo quedaba descender hasta el aérea recreativa, donde tras coger el coche, sobre las seis de la tarde, nos dirigiríamos hacia el pueblecito de Orgiva, donde tras una cena contundente, nos despedimos de esta aventura, donde creo que a todos se nos quedó una sensación de insatisfacción. A mi particularmente, me fuera gustado subir con mis cuatro amigos a la cumbre del Mulhacén. Pero esta montaña, me volvió a demostrar que no hay que subestimarla y que para ascenderla y descenderla en un solo día, no solo basta con desearlo.

 



 
 
video


 

















Llegando al area recreativa el Portillo



Hoy Jesús, con la familia, me ha visitado y me ha gustado escucharle dos cosas. Una es que no va a dejar de intentar terminar lo que ha empezado y esta con la vista puesta en ascender nuevamente el Mulhacén. Y la otra, que para mí es fundamental, es que el gusanillo de la montaña se le está introduciendo en la vena. En pocas semanas, se propone llevar a unos amigos a la vera de la Estrella y que se contagien como él, del poder de atracción que tiene la alta montaña y por qué no, preguntarse como él. ¿Que se tiene que ver desde allí arriba?, desde lo alto de lo que parece inexpugnable.

              Suerte Jesús, estamos seguro de que lo lograrás!!